Los próximos 4 y 5 de Julio celebraremos en el jardín de Casa las Viudas una exposición de motos clásicas. Con esta iniciativa pretendemos hacer de el espacio de la casa un lugar abierto no solo a todos los vecinos de Sierra de Luna y la comarca, sino también a todos los que nos visitan o han visitado alguna vez.
Si todavía no conoces Casa las Viudas esta es la excusa perfecta para acercarte y disfrutar de su jardín.
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jueves, 2 de agosto de 2012
domingo, 20 de febrero de 2011
HABITACION ORIOLA
Esta habitacion se encuentra en la planta alta de la vivienda, se trata de una habitacion con dos camas, y baño con ducha. Al estar en la planta de arriba comparte con las habitaciones Dorotea y Agueda un amplio salon y la cocina.
Como ya os dije en otro post, la casa se dedica a mujeres que han vivido en ella.
En este caso esta dedicada a Oriola Perez Burillo, nacida en Sierra de Luna el 22 de Marzo de 1882. Se caso con Manuel Arasco Sanchez, un agricultor de Valpalmas donde fue a vivir. Para la boda recibio una dote de 5.000pts (cifra elevada para la epca) y fueron de viaje de novios a Barcelona. Tuvo 5 hijos.
Era una mujer decidida, con buenos principios, mujer refranera y muy respetada.
Sabia leer y escribit, hacer ganchillo, punto y bordados. Le gustaba leer el periodico a diario, costumbre que mantuvo hasta poco antes de morir.
Murio en Valpalmas el 9 de septiembre de 1972.
jueves, 23 de diciembre de 2010
MAS IMAGENES NAVIDEÑAS
lunes, 13 de diciembre de 2010
Fotografias Navidad 2010
viernes, 3 de diciembre de 2010
DIA INTERNACIONAL DE LA DISCAPACIDAD

El dia 3 de Diciembre se celebra el dia internacional de la discapacidad, por eso, queremos aprovechar para recordaros que Casa las Viudas esta adaptada. Contamos con rampas de acceso, habitacion con baño adaptada, y acceso al jardin y la cocina de la planta baja, que tambien dispone de baño preparado.
Con todo esto pretendemos hacer mas accesible el turismo rural.
Os dejo alguna imagen.
martes, 26 de octubre de 2010
LAS RESTAURACIONES
Día a día la casa va llenandose de elementos restaurados, pequeños "tesoros" que nos acercan un poco más al pasado de nuestros abuelos.
Desde el blog me he propuesto ir contandoos las historias de algunos de estos objetos que hacen de cada una de las habitaciones y espacios de la casa lugares únicos, especiales.
Desde hace aproximadamente cuatro años, cuando empezaba a planear por nuestras cabezas la idea de crear una Vivienda de Turismo Rural, hemos intentado recuperar todos aquellos muebles, enseres y curiosidades que nuestra casa conservaba, y que no eran pocas, baules, sillas, labavos, reclinatorios, calderos.... Uno a uno han ido pasando por el lento (aunque casi siempre gratificante) proceso de restauración.
Cada uno de ellos requería un cuidado específico, y os puedo asegurar que hemos invertido mucho tiempo en que recuperasen no sólo el aspecto original, sino también la esencia de para qué, quién o dónde fueron pensados.
Hoy os muestro el reclinatorio de la habitación Águeda, un reclinatorio que perteneció a mi abuela Elisa (todavía se intuyen sus iniciales en el reverso del sillín).
Los reclinatorios son unas pequeñas "sillas" para el rezo, en muchas localidades de la geografía española, las señoras tenían sus reclinatorios en las casas, frente a vírgenes o pequeños altares, o los llevaban a las iglesias para el culto. En sierra de Luna era habitual que se quedasen en la iglesia, de ahí que cada uno tuviese las iniciales de su propietaria.
Como podeis ver hay varias imágenes, tanto del antes como del durante y el aspecto final.
En origen este reclinatorio estaba tapizado en terciopelo azul, si os fijais en la fotografía se aprecian las iniciales E G F (Elisa García Ferreira) en el sillín. También podeis ver los muelles del asiento, que se conservaban en perfecto estado, por lo que no los eliminamos.
Respecto al terciopelo, tuvimos que recurrir a este en rojo, que creemos que le da un aspecto muy elegante, ¿no os parece?.
miércoles, 16 de junio de 2010
domingo, 25 de abril de 2010
UN NUEVO ESPACIO DE JUEGO

Este fin de semana acabamos de inaugurar el salón de juegos de Casa las Viudas, un salón en el que podreis disfrutar con vuestros familiares y amigos de los juegos que hemos incorporado. Un pequeño futbolin y billar haran las delicias de los más pequeños, y mientras ellos juegan en el jardín, vosotros podeis competir por ser los mejores en el futbolin, a los dardos, en el tenis de mesa, al guiñote o incluso al badmintong.
Os dejamos unas imagenes para que vayais planteando los equipos.
domingo, 11 de abril de 2010
EL TENOR ARAGONES ARAMBURO
Tenor de ópera nacido en una familia acomodada en la cercana localidad de Erla. Inició sus estudios de ingeniería, pero a los veintiséis años decidió dedicarse al canto. Debutó en 1870 con la ópera Sapho en el Teatro Carcano, de Milán . Su primer gran exito le llegaría dos años después, en Florencia, con su interpretación de Norma.
Tras alcanzar un cierto renombre en Europa, en 1874 es reclamado en Buenos Aires, contratado por el Teatro Colón, donde se le trata como a una de las grandes voces del momento, también cantó en Montevideo, y en general se dice que la década de los setenta fue la más brillante de su carrera, en la que público y críticos estuvieron de acuerdo en calificarle como uno de los mejores entre los grandes tenores de su tiempo.
Junto a las citadas, óperas como La Africana, El trovador, una de sus preferidas, Rigoletto, La forza del destino, Poliuro, Aida, La favorita, etc., fueron de las más habituales de su repertorio que interpretó en los principales teatros líricos del mundo, desde Moscú hasta La Habana, incluida La Scala de Milán.
La fama de Aramburo no pasó desapercibida en su tierra, pese a que sus paisanos no tuvieron ocasión de oirle cantar personalmente en ella. En enero de 1879 publicaba un diario zaragozano: «Nuestro compatriota el célebre tenor Aramburo, hijo de Erla, ha conseguido últimamente entusiastas ovaciones en el Teatro de la Paz, de La Habana, sobre todo con las óperas Forza del destino, Guazany y Trovatore. En esta última había sido llamado a la escena dieciséis veces».
Junto al prestigio de gran tenor, se fue forjando su fama de personaje extravagante e informal, confirmada en gran parte por sus ausencias o grandes espantadas, en las que en ocasiones llegó a abandonar el teatro después de comenzada la representación.
En la década de los ochenta vuelve a Madrid, pero esta vez con escasa fortuna, más por sus problemas de carácter que por sus cualidades como cantante. El resto de su trayectoria artística hasta los años finales del siglo XIX, transcurre por diversos países europeos, pero sobre todo por los sudamericanos donde acabó fijando su residencia, en concreto en la ciudad de Montevideo en la que fallecería algunos años después.
En esta misma ciudad, hacia 1900 fundó la «Compañía de Impresiones Fonográficas del célebre tenor Antonio Aramburo». En la relación de 48 cilindros «impresionados directamente por el célebre tenor, todos los cuales llevan estampada su firma en una de las extremidades», figuran principalmente arias o romanzas operísticas y diversas composiciones románticas de la época; también incluye unas pocas canciones de zarzuela, entre ellas, con el número 35 y junto a unas malagueñas de Álvarez, se incluye la jota de La Dolores, de Tomás Bretón, elección que imaginamos no fue casual.
En lo que se refiere a su vida personal y sentimental no fue muy afortunado; contrajo matrimonio con la soprano norteamericana de nombre artístico Ada Adini, quince años menor que él, unión de la que nació una hija; los problemas originados por las actuaciones de ambos en diferentes teatros y fechas acabaron en ruptura. Tampoco tuvo suerte con el dinero; a pesar de haber ganado una considerable fortuna, terminó arruinado y sobreviviendo sus últimos años como humilde profesor de canto.
Tras alcanzar un cierto renombre en Europa, en 1874 es reclamado en Buenos Aires, contratado por el Teatro Colón, donde se le trata como a una de las grandes voces del momento, también cantó en Montevideo, y en general se dice que la década de los setenta fue la más brillante de su carrera, en la que público y críticos estuvieron de acuerdo en calificarle como uno de los mejores entre los grandes tenores de su tiempo.
Junto a las citadas, óperas como La Africana, El trovador, una de sus preferidas, Rigoletto, La forza del destino, Poliuro, Aida, La favorita, etc., fueron de las más habituales de su repertorio que interpretó en los principales teatros líricos del mundo, desde Moscú hasta La Habana, incluida La Scala de Milán.
La fama de Aramburo no pasó desapercibida en su tierra, pese a que sus paisanos no tuvieron ocasión de oirle cantar personalmente en ella. En enero de 1879 publicaba un diario zaragozano: «Nuestro compatriota el célebre tenor Aramburo, hijo de Erla, ha conseguido últimamente entusiastas ovaciones en el Teatro de la Paz, de La Habana, sobre todo con las óperas Forza del destino, Guazany y Trovatore. En esta última había sido llamado a la escena dieciséis veces».
Junto al prestigio de gran tenor, se fue forjando su fama de personaje extravagante e informal, confirmada en gran parte por sus ausencias o grandes espantadas, en las que en ocasiones llegó a abandonar el teatro después de comenzada la representación.
En la década de los ochenta vuelve a Madrid, pero esta vez con escasa fortuna, más por sus problemas de carácter que por sus cualidades como cantante. El resto de su trayectoria artística hasta los años finales del siglo XIX, transcurre por diversos países europeos, pero sobre todo por los sudamericanos donde acabó fijando su residencia, en concreto en la ciudad de Montevideo en la que fallecería algunos años después.
En esta misma ciudad, hacia 1900 fundó la «Compañía de Impresiones Fonográficas del célebre tenor Antonio Aramburo». En la relación de 48 cilindros «impresionados directamente por el célebre tenor, todos los cuales llevan estampada su firma en una de las extremidades», figuran principalmente arias o romanzas operísticas y diversas composiciones románticas de la época; también incluye unas pocas canciones de zarzuela, entre ellas, con el número 35 y junto a unas malagueñas de Álvarez, se incluye la jota de La Dolores, de Tomás Bretón, elección que imaginamos no fue casual.
En lo que se refiere a su vida personal y sentimental no fue muy afortunado; contrajo matrimonio con la soprano norteamericana de nombre artístico Ada Adini, quince años menor que él, unión de la que nació una hija; los problemas originados por las actuaciones de ambos en diferentes teatros y fechas acabaron en ruptura. Tampoco tuvo suerte con el dinero; a pesar de haber ganado una considerable fortuna, terminó arruinado y sobreviviendo sus últimos años como humilde profesor de canto.
jueves, 13 de agosto de 2009
El Museo Etnológico
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Casa las Viudas no sólo te ofrece un lugar de descanso y turismo, sino que te permite acercarte y conocer el pasado y la historia de esta comarca a través de los objetos recuperados por sus propietarios. Se trata de algunos utensilios de la casa, herramientas del campo y de oficios perdidos, que nos dan idea de cómo pudo ser el trabajo de los agricultores y ganaderos de la zona y de la falta de comodidades en una vivienda dentro del ámbito rural.
El museo está ubicado en la parte baja de la casa, en un espacio que une la vivienda con la zona del salón-chimenea y el jardín, y que fue en el pasado el horno de cocer el pan para los amos y jornaleros de la casa.
Este espacio pretende ser un lugar de recuerdo, de memoria y de homenaje a nuestros antepasados, que conservaron y mantuvieron el patrimonio familiar, gracias a lo cual hemos podido crearlo.
Como hemos dicho se conserva la boca y el interior abovedado de un horno en el que antiguamente se cocía el pan
Entre los muchos objetos que se pueden ver destacan los collerones que llevaban las caballerías, y las campanillas que se mencionan en la canción "Sierra de Luna", así como las azuelas o zoquetas, que colocadas en la mano izquierda servían para sujetar la mies que se cortaba con la hoz, o la horca que se usaba para aventar la mies y para mover la paja, entre otras utilidades.
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